I

 

te espere
en la misma esquina en la que llovió
aquella única vez
–esa esquina por siempre inmóvil
impermeable
estrellada–
crucé esas calles vacías
te miré
infinitamente
–sonreíste
recuerdo–

 

II

 

–tengo tu nariz–
dije
y fuiste más roja
que el propio regalo

 

III

 

despojo de todo rastro

de decencia
de amor a mí
despojo de todo valor
de todas ganas de enfrentarme
a un no

tomé valor chocolate tus manos

frío
de nuevo

 

IV

 

la escena culminaba
estrepitosamente
mis partes no pretendían
volver a casa en silencio

busque tu abrazo
y encontré
más que eso
menos que
una respuesta

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